La dermatitis atópica es uno de los tipos más comunes de eczema (una inflamación de la piel que puede volverse roja, tener bolas llenas de líquido, picar y descamarse3) y afecta a millones de personas en el mundo4.
Esta afección alérgica aparece principalmente en la infancia, normalmente a partir del segundo mes de vida del bebé, aunque algunos casos pueden comenzar en la edad adulta. Es una enfermedad genética, crónica, que puede aparecer en brotes a lo largo de la vida3,4.
En la dermatitis atópica, el síntoma más importante es el picor. La piel también se reseca. Las lesiones suelen observarse en los pliegues del cuerpo, como los brazos, las rodillas y el cuello2-4. Especialmente en los bebés, la cara suele ser la más afectada2.
También puede ir acompañada de asma, rinitis o conjuntivitis, aunque las enfermedades no se manifiesten al mismo tiempo4.
No existe una causa única de la dermatitis atópica, pero se sabe que ciertos desencadenantes, como el pelo de los animales, el polvo e incluso los productos de limpieza, pueden provocar picor, enrojecimiento y sequedad de la piel1.