El tratamiento varía según la alergia. Para un caso de rinitis alérgica, por ejemplo, hay algunos pasos importantes, según las directrices de la ASBAI:
Entender cuál es la causa de la alergia y llevar a cabo un control ambiental, es decir, asegurarse de que el paciente no entra en contacto con los alérgenos2.
Los ácaros del polvo suelen estar relacionados con la rinitis. Por lo tanto, hay que cuidar bien el entorno doméstico para evitar el polvo y la acumulación de ácaros2.
Pueden recetarse medicamentos como los antihistamínicos para combatir los síntomas de la rinitis2. Allegra es una buena opción, en sus versiones para adultos y pediátrica, el fármaco es de acción rápida, no produce somnolencia y es seguro y eficaz para aliviar los síntomas de la rinitis alérgica y la urticaria5.
Considerar la inmunoterapia, un tratamiento que puede cambiar el curso de la enfermedad y dar buenos resultados a largo plazo2.
En el asma también es importante evitar los alérgenos y pensar en la higiene ambiental. También existe el uso de medicamentos e incluso inmunoterapia especializada4.
Es importante recordar que el tratamiento es individual y que no existe un camino único y unánime que funcione para todos. Hay que tener en cuenta las particularidades de cada paciente y hacer hincapié en la importancia de conocer la fisiopatología de la enfermedad1. Por eso es esencial buscar la ayuda de un médico especializado en el tema.
Los estudios han demostrado que, una vez que se ha tomado la medicación adecuada y se ha proporcionado la orientación y la educación correctas, las alergias respiratorias pueden controlarse bien con un daño mínimo para la calidad de vida del paciente1.