Los cambios de temperatura favorecen la aparición de ataques de rinitis en algunas personas, sobre todo cuando se trata de un cambio brusco1. Y esta "alergia al cambio de hora" se produce por varias razones. Para empezar, la variación extrema de la temperatura pone a prueba el sistema inmunitario, que es el mecanismo de defensa de nuestro organismo2.
Imaginemos que las temperaturas bajan de una hora a otra. En respuesta, el cuerpo empieza a trabajar para mantenerse caliente. Pero esto exige mucha energía al organismo, y ahí es donde radica el riesgo de que el organismo se afecte3, allanando el camino a las crisis alérgicas2.
El segundo punto que explica la relación entre la rinitis alérgica y los cambios de tiempo tiene que ver con la humedad. Cuando los niveles de humedad caen en picado, no solo el clima se vuelve seco; la nariz también puede resecarse, lo que causa irritación y provoca síntomas de alergia4.
Es más, cuando el tiempo cambia y los días se vuelven muy calurosos, con aire seco, el mismo mecanismo que calienta el cuerpo en los días fríos también es necesario para enfriarlo y disipar el calor1. Por eso es habitual que la gente corra a una habitación con aire acondicionado para refrescarse. El problema es que el aire frío y seco puede aumentar la sequedad de las mucosas y las vías respiratorias. Este cambio de temperatura predispone a sufrir ataques de rinitis1.
Pero es importante mencionar que los ambientes muy húmedos tampoco son los más adecuados y favorecen los cuadros alérgicos. Esto se debe a que una humedad elevada contribuye a la propagación del moho, que también puede atacar la rinitis4.
En este caso, se puede decir que los cambios bruscos de temperatura, del calor al frío, una época en la que la gente pasa más tiempo dentro de casa para protegerse de las heladas del exterior, pueden ser un desencadenante de reacciones alérgicas5.
Al fin y al cabo, empezamos a respirar moho durante mucho tiempo, pero también alérgenos presentes en el pelo de las mascotas5 e incluso ácaros del polvo en mantas y ropa que llevan mucho tiempo en el armario (y llevan ese "olor a guardado")6, por ejemplo, lo que genera ese festival de estornudos y síntomas relacionados5, que debemos diferenciar de los síntomas de la gripe.